La Atrofia Geográfica (AG) es una forma avanzada de la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) seca, en la que se produce una pérdida progresiva de células de la retina y del epitelio pigmentario. Su evolución suele ser lenta, pero puede afectar de manera creciente la visión central cuando las áreas de atrofia se aproximan o comprometen el centro de la mácula.
¿Qué es la autofluorescencia (FAF)?
La autofluorescencia (FAF) es una técnica de diagnóstico por imágenes no invasiva y que no requiere inyección de contraste. Permite estudiar alteraciones del epitelio pigmentario de la retina mediante señales generadas naturalmente por los propios tejidos del ojo.
Delimitar la extensión de la atrofia
En la atrofia geográfica, las áreas donde el epitelio pigmentario se ha perdido presentan una señal característica en la autofluorescencia. Esto permite delimitar con precisión la extensión de la atrofia, documentarla y comparar su evolución a lo largo del tiempo.
Información sobre el tejido que rodea la lesión
La FAF también permite observar cambios alrededor de las zonas atróficas. Determinados patrones de autofluorescencia pueden aportar información adicional sobre el tejido retinal que rodea la lesión y ayudar a comprender mejor cómo está evolucionando la enfermedad.
Seguimiento ante los nuevos tratamientos disponibles
Actualmente, el seguimiento mediante imágenes adquiere especial importancia ante la disponibilidad de nuevos tratamientos destinados a enlentecer la progresión de la atrofia geográfica. La autofluorescencia se complementa con el OCT y otros estudios para realizar una evaluación integral de cada paciente. En la atrofia geográfica, no sólo importa conocer cuánto tejido se ha afectado, sino también observar cómo cambia la enfermedad a lo largo del tiempo.
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